domingo, 20 de mayo de 2012

Los niños vascos y el cinismo de Amaiur


Presentará la próxima semana en el Congreso la proetarra Amaiur una moción en la que pedirá el “reconocimiento del dolor y el sufrimiento” de los niños vascos evacuados a Inglaterra durante la Guerra Civil, a los que “el fascismo cambió la vida” haciéndoles vivir una “experiencia terrible” porque “no hablaban su idioma materno, habían olvidado a sus padres, no podían acostumbrarse a las restricciones existentes o bien marcharon a terceros países para un largo exilio”.

No cabe duda de que verse abocado a abandonar el propio hogar camino del exilio supone una realidad dramática, con lo cual la experiencia vivida por estos niños fue, a todas luces, terrible, aunque el fascismo poco tuviese que ver con su tragedia. Además el sufrimiento de inocentes siempre es digno de conmiseración venga de donde venga, bien sea producto de una guerra fratricida bien sea producto, verbigracia, de la imposición totalitaria de una banda de asesinos y sus imprescindibles cómplices. 

Y lo anterior me recuerda que no han sido los niños trasladados a Inglaterra por los que tanta compasión –tan cínica como partidista– demuestran los amigos de ETA los únicos que se han visto obligados a abandonar sus hogares en las Vascongadas. No para huir de los horrores de una guerra declarada sino por el ardor asesino de una cuadrilla de terroristas. Nunca he oído desde las filas de Amaiur palabras de solidaridad hacia estos vascos expulsados de su tierra, con lo cual para nada puedo pensar que tras su grandilocuente alegato a favor de los niños exiliados haya algo más que la habitual demagogia oportunista.

Si los proetarras de Amaiur tuviesen menos afán proselitista y más comprensión por el padecimiento ajeno podrían presentar una moción complementaria a la que han pergeñado y que, variando o añadiendo muy pocos conceptos, resultaría infinitamente más ecuánime y creíble. Podrían reconocer “el dolor y el sufrimiento” de todos los ciudadanos vascos a los que “el nacional-fascismo de ETA cambió la vida” haciéndoles vivir “una experiencia terrible” porque “no podían acostumbrarse a las restricciones a la vida y la libertad impuestas por el totalitarismo etarra” hasta el extremo de ser obligados “a marchar para un largo exilio”.

El día que Amaiur haga pública una declaración semejante creeré dos cosas: que su congoja por los niños vascos más tiene de sincera que de políticamente interesada y que ETA y sus cómplices asumen la enormidad de sus crímenes y que descartan la violencia como modus operandi. Mientras ese día no llegue, que se dejen de retóricas baratas y de sentimentalismos vacuos utilizando hipócritamente la desgracia de unos niños cuya desventura les importa, literalmente, una puta mierda.

2 comentarios:

  1. Al menos esos niños salieron vivos y no como otros que han liquidado estos matarifes colocados de nuevo en las instituciones por los socialistas y el Constitucional en la faena de aliño más repugnante que se recuerde.

    A ver si es verdad que se consigue que puedan votar en las elecciones todos los vascos que esta gentuza ha hecho emigrar a la fuerza y esa sociedad enferma empieza a reciclarse un tanto o envilecerse ya del todo.

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  2. Efectivamente, ojalá puedan volver a votar. Y no por correo.

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Comentarios moderados.