viernes, 30 de noviembre de 2012

Diálogo apócrifo entre Mariano Rajoy y Durán i Lleida



Llevo unos días en los que no ceso de escribir acerca de la política catalana y empiezo ya a sentir cierto hastío, no por el hecho de interesarme sobre lo que ocurre en una región española donde he pasado tantos años de mi vida y hacia la que siento el máximo afecto, sino como consecuencia de advertir que en ese territorio nada cambia a mejor con cada elección que se produce, puesto que ahora frente al mal llamado nacionalismo moderado, CiU, hay otro nacionalismo, el radical de ERC, que como condición para un apoyo más teórico que práctico acaba de fijarle a Artur Mas el día en que debe celebrarse el referéndum de independencia: 11 de septiembre de 2013.

Será así, o no habrá nada que hacer respecto al soporte parlamentario que Mas necesita, primero para ser nombrado presidente y luego para sacar adelante unos presupuestos que a priori se me antojan de infarto. De modo que ha surgido la gran dificultad inicial, después de que otras formaciones le hayan dicho que nones al aventurero de Mas, si es que pretende gobernar y al mismo tiempo alcanzar su doble objetivo: 1) Evitar la bancarrota económica de Cataluña, cuestión harto difícil mientras destine una buena tajada del presupuesto a cuestiones identitarias —vulgo derroche— y 2) convencer al Gobierno de España para que le deje hacer un referéndum destinado exclusivamente a ganar tiempo y a contentar a Oriol Junqueras, el jefe de ERC. Es decir, veamos la situación en palabras de Durán i Lleida frente a Rajoy:

-Mira, Mariano, que ahora no es posible una marcha atrás muy drástica en el tema del soberanismo. El merluzo de Mas nos ha liado de tal manera que la gente está con el mono y necesita otra dosis de identidad catalana.

-¿A qué te refieres? —preguntó Rajoy.

-Queremos que nos autorices a realizar el referéndum que pide Esquerra. Así ganaremos casi un año.

-Claro, y mientras vosotros preparáis la independencia yo os suministro algún que otro fajo de 1.000 millones de euros. Nos ha 'jodío' mayo —A Mariano se le escapó una expresión castiza, eso sí, sin elevar el tono de voz, pero tan insólita en él que a Durán le pareció formulada con no poca intensidad.

-Que no, Mariano, ¡que no! —Durán no dejó de usar cierto énfasis a fin de parecer convincente—, que el referéndum vamos a perderlo, ya lo verás. Solamente votarán a favor los simpatizantes de ERC y cuatro extremistas sueltos de otros partidos.

-¿Y qué me dices de la gente de CiU?, los que os han votado esta vez no dejan de ser independentistas según la propuesta de Mas —Rajoy alucinaba ante la seguridad de Durán respecto a la pérdida del referéndum.

-Mira, debo confesarlo —Durán parecía casi compungido—, tenemos encuestas que dejan claro el escaso respaldo de los simpatizantes de CiU a la independencia. Como mucho un 30% secundaría el Estado propio, porque no es lo mismo mantener la fidelidad a una coalición tan catalana como la nuestra, porque la gente en Cataluña quiere ser muy catalana, que embarcarse en la aventura de perder a nuestro principal cliente. Y España es la que más nos compra desde siempre. Y eso se sabe. Y lo destacaremos mucho durante los meses que quedan, sobre todo en La Vanguardia y la TV3, nuestros principales medios para decantar a los votantes...

-Pues menudo chasco os habéis llevado con esos medios —cortó Rajoy, esbozando una leve sonrisa—. Un poco más de ayuda de esos medios y sacáis menos votos que los de la CUP o como se llamen. Y no digamos nada de vuestro departamento de encuestas, que os llegó a dar hasta 71 escaños. Je, je, je.

-¡Hombre, tan tonto no somos! —Durán dio la impresión de mosqueo ante la guasa de Rajoy—. Las encuestas las hemos encargado a empresas privadas, cuando quieras te las traigo para que las veas. Y déjame añadir que están hechas antes de las elecciones, que ahora aún serían más favorables a España.

-¿A España? ¿Qué forma de hablar es la tuya? Te recuerdo que aquí estamos solos y que esto no es un mitin donde puedes concluir con un "Visca Catalunya lliure" —Rajoy, por primera vez, ofreció un gesto de rudeza ante su invitado.

-Tocado y hundido, Mariano. Acepto una reprimenda tan merecida. Confieso que nunca aprenderé a contenerme en los mítines ni a mantenerme al margen de ese espíritu catalanista que se palpa en ellos. En tales circunstancias sale mi otro yo, que es el que aborrezco tan pronto vuelve a mí el raciocinio.

-Veamos, ¿qué ventajas crees tú que tendría autorizarte un referéndum?

-Te lo diré con la máxima claridad de la que soy capaz: Eliminar para los restos el nacionalismo separatista de CiU, al comprobar que ni siquiera disponemos de mayoría simple a favor del Estado propio.

¿Para los restos o hasta el siguiente referéndum? ¡Menudo precedente! Mira lo del Québec en Canadá, que pronto irán a por el tercero. Lo mismo que pasará en Escocia, que no pararán hasta que no lo ganen. No, a mí no me líes —Rajoy se mostró firme.

-Te aseguro, presidente, que la única forma de convertir a CiU en una coalición catalanista como la de Cambó, puesta al día y sin tentaciones soberanistas, es autorizar ahora una consulta para perderla y dar cuantas más largas mejor a la siguiente, pongamos unos diez años y en espera de que el chinche de Pujol se quite de en medio. Porque desaparecido el padre, el hijo pintaría bien poco y ya buscaríamos a otro que al menos su mujer fuese bien española y se lo recordara en la cama. Bien mirado, no es que se gane un año, es que se gana todo.

-Te anticipo que mi respuesta es sí —Mariano Rajoy se levantó, hizo una seña para que un ujier entreabriera las ventanas y se acercó a la caja de los habanos, de la que tomó un ejemplar de buena eslora. Luego echó mano a un palillo de madera que debía servir para encender el puro y se arrellanó placentero.

¿Que sí a qué? —Durán parecía distraído con el ceremonial de Rajoy y no acababa de relacionar con nada de lo dicho la respuesta afirmativa del presidente.

-Sí a la consulta, pero con tres condiciones que deberéis ir cumpliendo.

-Tú dirás, Mariano. Te escucho con la máxima atención.

-Primero, no se hará publico hasta un mes antes de celebrarse, así se evitará que los de Esquerra y similares comiencen enseguida la campaña propagandística y cobren ventaja. Es más, a finales de agosto le decís a Oriol Junquera que se estén quietecitos en la Diada porque estáis negociando un referéndum para la fecha que te he dicho y podría estropearse. Lo mismo con la CUP, Omnium y otros parecidos: O sea, que vayan de nenes buenos el día 11 de septiembre. Y ya sabes que lo desmentiré todo si lo filtráis antes y quedará anulada una autorización que, por cierto, para esas fecha deberá conceder la Diputación Permanente del Congreso. En fin, ya iremos perfilando los detalles.

-Conforme —a Durán comenzó a invadirle el entusiasmo.

-Segundo, todos los medios informativos en Cataluña, comenzando por TV3, deberán permanecer neutrales hasta pasado el día de la consulta, jugad con el tema de las subvenciones, y aún mejor si la neutralidad es indefinida, a cuyo fin es necesario que pongáis al frente de la televisión a una persona aséptica, sin ideología nacionalista aunque puede ser catalanista y con la suficiente firmeza para sujetar a los gallitos que hay en esa casa.

-Dalo por hecho, presidente —Durán se pasó la mano por la calva y se quitó unas gotitas de sudor fruto de su exaltación en ascenso.

-Tercero y principal: El referéndum no será vinculante, por si acaso. En cuanto se celebre, Artur Mas deberá dimitir. Quiero una carta de su puño y letra para dentro de unos días en la que se comprometa a presentar la renuncia al cargo. Entretanto, que afloje en el tema del separatismo y en los insultos a España. Es decir, solo lo justo para que los de Esquerra no recelen demasiado y le ayuden a gobernar. ¿Has dicho que será el 11 de septiembre? No me vale la fecha, mejor el primer o segundo domingo de diciembre. Ah, y si todo falla y sale el sí, no te olvides que siempre nos quedará el 155 y estoy dispuesto a que se aplique. Pero vamos, que en principio no me parece mal tu propuesta para alejar el separatismo al menos durante una década.

-Tendrías que darme algo más para persuadir a los de Convergencia —apuntó Durán.

-Mas millones no, ¡de ningún modo! —Rajoy quiso dejarlo claro—, que se olviden de los derroches en embajaditas y similares.

-Me refería a un indulto, ¿puedo decirles que indultarás a los que sean condenados en el caso Palau o en las ITV?

-Puedes, pero ya me tenéis harto con tanto delito impune. La suerte que tenéis los nacionalistas catalanes es que primero se os apareció la virgen con Zapatero y ahora me sacáis a mí el resto, que soy un pedazo de pan. ¡Ah!, un último detalle, como he visto por el caso Mercurio en Sabadell que tenéis bien entrenada a vuestra Policía autonómica para desacreditar al PSC, id preparando algo parecido con los de Esquerra. Esa gente controla unos cuantos ayuntamientos y estarán 'pringaos' en más de un caso. Nos vendrá bien que para el 15 o el 20 de septiembre haya unos cuantos imputados que dejen de sacar pecho identitario, je, je, je. ¡Señor, qué cruz!

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