miércoles, 15 de julio de 2015

Cataluña, territorio sin ley

Lamentablemente, Cataluña se ha convertido en una región de España donde los estamentos públicos 'pasan' de cumplir las leyes o las sentencias que no les gustan. Aparte de unas cuantas normas que afectan al modelo educativo, quebrantadas todas ellas si suponen el acceso a la igualdad para la lengua oficial del Estado, el español, a diario se reflejan otras muchas circunstancia que llevan a pensar en la marginación más descarada de la ley. Veamos un par de ejemplos:

El ayuntamiento de Vilasar de Dalt lleva años incumpliendo la Ley de banderas
Como es posible apreciar en la imagen anterior, la bandera española nada tiene que ver con un ayuntamiento español ubicado en Cataluña y por lo tanto la enseña nacional brilla por su ausencia. Así lo han decidido unos politicastros locales que se pasan la legislación por la entrepierna. Simplemente, la ley no va con ellos. Y lo que es mucho más preocupante, el delegado del Ejecutivo autonómico en Barcelona, Salvador Jorba, justifica su respaldo al incumplimiento de la ley por parte del Ayuntamiento para "evitar la crispación y evitar (sic) poner en riesgo la tan preciada buena convivencia". Es decir, el gobierno nacionalista de Cataluña secunda el incumplimiento de la ley y además alega, farsantemente, que esa ley crispa (es de suponer que al nacionalismo) e impide la convivencia. Como si convivir no fuese, ante todo, respetar las leyes.


La Generalidad no devolverá el arte sacro a Aragón, con independencia de lo que digan los jueces
Carme Vidal, responsable de los Servicios Territoriales de Cultura de la Generalidad en Lérida, ha negado cualquier posibilidad de traslado de las piezas artísticas sacras, en contra de lo que han dictado los tribunales, aduciendo que los bienes del Museo Diocesano están protegidos por una ley autonómica “independientemente de lo que digan los jueces”. Para entenderlo, esta señora Vidal viene a decirles a los aragoneses que se pasa por el culo todas y cada una de las sentencias, incluidas las del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (el nacionalismo pretende que sea la última instancia jurisdiccional en esa región, sin que pueda recurrirse al Supremo), que han fallado a favor de la devolución de las obras a sus legítimos propietarios, el episcopado de Monzón-Barbastro. Y además tiene el desahogo de argumentar una ley de rango inferior, o sea, autonómica y para más inri elaborada 'al dente' precisamente para legalizar el expolio.

No sé cómo acabará el desacato continuado de unos gobernantes nacionalistas echados al monte, lo que sí parece obvio es que la situación va extendiéndose en Cataluña y me temo que algo así no puede tener un buen fin. O se suspende la autonomía cuando aún estamos a tiempo o, sencillamente, se sigue mirando para otro lado a fin de que esa región se separe de España, un deseo cada vez más extendido a este lado del Ebro.

Una tercera opción podría consistir en que el electorado catalán acabase por reaccionar y los partidos no nacionalistas: PP, Ciutadans, UPyD y otros que pudieran surgir lograran aumentar notablemente sus resultados y equilibrar así una balanza que en la actualidad supone un régimen de partido único. Pero no creo en ello, la razón es que al votante catalán, con independencia de su procedencia, le gusta fingir que el tema autonómico es cosa de otros. Esos otros que nunca fallan en las elecciones y que determinan el 90% de un parlamento nacionalista. En resumen, diríase que todos tienen lo que se merecen: Un territorio sin ley.

Artículo elaborado el 12-04-2007 e insertado en Batiburrillo de Red Liberal

PD: Transcurridos más de ocho años, cualquiera puede advertir que en Cataluña se siguen incumpliendo las leyes a capricho del nacionalismo. 

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