jueves, 27 de agosto de 2015

José Bono y las conspiraciones nocturnas al olor de la cera (359)

Menudo berrinche se tomó Pedro Sánchez al enterarse de que estos tres se habían reunido sin avisarle y sin contar con él para nada. La pregunta podría ser: ¿A cuento de qué la reunión? Inicialmente a cuento de que al actual secretario general del PSOE no le ven las cualidades por ningún lado y sospechan que será Iglesias el que mande en la coalición que se produzca tras las elecciones de diciembre. Y claro, todo el mundo quiere saber qué opina el jefe y a ser posible que le anticipe la respuesta en ¿qué hay de lo mío? 

Huarte es ese dirigente asturiano del PSOE que algunas fuentes señalan como implicado en la trama del 11-M. Entrevistado el personaje el pasado día 16 por La Nueva España, Huarte vino a decir desde el Brasil que todo lo hizo por amor al prójimo. Bueno, él utilizó el término “fines humanitarios”, que viene a ser lo mismo pero en versión progre. Naturalmente, una persona con ese maravilloso espíritu humanitario lo primero que hace es dejarse captar por los espías del CNI, que como todo el mundo sabe es la ONG que rivaliza directamente con Cáritas.

Pero vayamos al tema de fondo. Este tal Huarte, que ya veremos si vuelve o no del Brasil (esperemos que no fallezca allí, o donde sea, de muerte natural repentina), tiene pinta de ser el eslabón perdido de esa trama socialista que, involucrada o no directamente en el 11-M, sí se aprovechó y mucho de la información veraz que el CNI le pasaba al PSOE (“queremos un gobierno que no mienta”), al contrario que hicieron los espías con el gobierno de Aznar, al que intoxicaron hasta el último minuto con papeles y más papeles que apuntaban y apuntalaban la autoría de ETA.

Pues bien, ¿cómo se ha sabido que el tal Huerte actuaba a las órdenes del CNI, si es que no lo hacía directamente a las de Dezcallar, presidente del organismo y filosocialista? La respuesta nos la ofrece hoy El Semanal Digital mediante un artículo en el que, entre otras cosas, se afirma lo siguiente: Blanco y Rubalcaba han acusado en reuniones privadas a Bono de ser, al menos, la persona que confirmó la relación de Huarte con el CNI, que ha volcado la investigación del 11-M.

El Partido Socialista comienza a tomar un rumbo que me gusta, mejor dicho, que me encanta. Creo que hace tiempo que Bono mueve los hilos para desprestigiar a la Ejecutiva del PSOE y poner al descubierto su inmoral manipulación de la masacre del 11-M, comenzando por el propio ZP, al que en público le ríe las gracias porque no tiene otra opción. Ahora bien, con los que Bono no tiene piedad es con Blanco y Rubalcaba, de ahí que parezca más que creíble que haya filtrado la condición de espía del asturiano Huarte. Ya sabemos que el CNI depende de Defensa, que es el ministerio de Bono.

¿Qué pretende Bono mediante su trabajo soterrado? La respuesta es sencilla: Utilizar el método socialista al uso, la cloaca, para ir eliminando competencia a través del desprestigio. Bono es, a su vez, un tipo demagogo y desprestigiado para nosotros, los liberales, pero en los ambientes españolistas del PSOE sigue siendo muy querido y considerado el recambio natural de un Zapatero que cada día se muestra más guerracivilista y partidario de todo tipo de concesiones al nacionalismo. Bono lo sabe y trabaja por las noches, a la luz de esos cirios que al derretirse lo impregnan todo no de olor a cera sino de cierto tufillo a intriga cortesana.

Sea bienhallado Bono en el mundo de las catacumbas, no porque a uno le gusten las telarañas y el ambiente enmohecido, tan propio del socialismo, sino porque entre un rompepatrias como ZP (hoy como Pedro Sánchez), que además nos lleva de cabeza a la regresión económica, y un embaucador como Bono, que no sabemos qué tal lo haría a la hora de generar riqueza, no tengo la más mínima duda de a quién escoger. Si hay patria, hay esperanza de no morir en la indigencia además de entristecido. Y Bono tiene un concepto de España todo lo instrumental que se quiera, pero lo tiene. Otros, además de carecer de moral, carecen de escrúpulos y de una idea clara de hasta dónde hay que ceder ante los creadores de las comunidades nacionales de diseño. ZP no es más que un ratoncillo que va improvisando en la política, en busca de su ración diaria de queso, y que incluso desconoce dónde se halla su agujero para escapar. Exactamente lo mismo que le ocurre a Pedro Sánchez. Moraleja: los dos requisitos principales para llegar a la Secretaría General del PSOE son... ser alto y medio tonto con apariencia de 'listura'. 

Artículo revisado, insertado el 15 de marzo de 2005 en Batiburrillo de Red Liberal


PD: Aun cuando el artículo es del año 2005 y Bono no tardó en dejar el Gobierno de Zapatero, en el que apenas llego ejercer durante dos años, al parecer luego se reconcilio con ZP y fue nombrado en 2008 presidente de las Cortes, durante una legislatura. En el caso de Bono, juraría que se trata de un personaje que aún no ha dicho su última palabra en la política socialista, o así me lo parece. Un último ejemplo de reunión conspirativa en casa de Bono, es decir, al olor de la cera de ese catolicismo pret a porter que practica y en el que cabe el aborto, fue la que mantuvo junto a Zapatero y unos invitados muy peculiares: Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, de Podemos. Eso sí, el secretario general del PSOE, que no fue invitado, puso el grito en el cielo —civil, por supuesto— en cuanto se enteró por la gente de Podemos del furtivo encuentro. 

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