domingo, 16 de agosto de 2015

No valemos un pimiento (Artículo de costumbres)

Felipe González abraza a Rafael Vera antes de entrar en prisión. A la derecha, el que fue ministro de Interior, José Barrionuevo, condenado a 12 años de prisión por la misma causa, la denominada "Guerra sucia de los GAL". Barrionuevo solamente cumplió tres meses de la condena, no así Vera, que estuvo implicado en varios procesos por malversación de caudales públicos y fue entrando y saliendo de prisión. 
Este es uno de esos artículos menos recientes que suelo traer a este blog porque sigue de plena actualidad lo que en él se cuenta: el ambientillo que rodeaba al socialismo patrio. En cualquier caso, describe un episodio que servirá para refrescarle la memoria a quien lo lea y así podrá evaluar, como si dijéramos con una segunda opinión a su alcance, si a los españoles nos conviene o no que el PSOE vuelva al poder. Como avance podría añadirse que esta gente no ha aprendido nada, son igual de sectarios o peores que hace cuatro años. Ahí va el artículo costumbrista:

José Blanco afirma que el indulto a Vera no tendría coste político alguno. Por supuesto que no, en el PSOE nada ha tenido nunca coste político alguno: Ni el crimen de Estado de los Gal, ni el latrocinio generalizado, ni la corrupción galopante en Andalucía, ni el paro y empobrecimiento de la Nación, ni el mirar para otro lado cuando interesa contentar a los nacionalistas, ni el/los chivatazo/s a la ETA, ni tantas y tantas fechorías como han cometido estos “progresistas” enemigos mortales del progreso y amigos íntimos de lo ajeno.

Al PSOE le basta con el control apabullante de unos medios de información que sistemáticamente condenan como facha y asesino a quien fue el anterior presidente del Gobierno, José María Aznar. A este partido cáncer de la sociedad española le basta con vivir a la sombra de los titiriteros y de los pseudo intelectuales, sobornándolos con prebendas para que se posicionen a su favor. A este partido de atolondrados que ahora nos mal gobierna (noviembre de 2004), entre los que destaca un jefe que no sabe lo que quiere salvo eliminar cualquier huella o herencia dejada por Aznar, sólo le interesa conservar el poder aun a costa de vender media España a quien dice descaradamente que no es español o exige que la nación cambie de nombre, o sea, Pascual Maragall.

Pues bien, éstos impresentables de ahora, quienes le precedieron al mando del partido y quienes aún ostentan cargos de responsabilidad en el mismo, como Guerra, Rodríguez Ibarra o José Blanco, no dudan ni un instante en sumarse a la campaña iniciada por el corrupto González y dos de sus ministros de Interior, Barrionuevo y Corcuera, para que a un vulgar chorizo que se llevó a su casa más de 600 millones de pesetas (como mínimo y de las de antes, que era una pasta) le den el indulto porque, aseguran, amenaza con suicidarse. Sólo que a buen entendedor, en realidad lo que Vera insinúa es que piensa “largar” si no se produce la prevaricación y dejan de indultarle. Y lo mejor de todo es que nadie le pide a Vera que devuelva un duro, lo que significa que el indulto será a pelo. Eso sí, según Pepiño no tendrá coste político alguno. Me lo creo, vistos los anteriores desmanes del partido de los corruptos y asesinos. Lo que demuestra una vez más que cada país tiene el Gobierno que merece y que los españoles, en este aspecto, no valemos un pimiento. ¿Suena fuerte, verdad? Pero no por ello es menos cierto y que conste que soy el primero en lamentarlo.

Me pregunto qué hubiera pasado si un Secretario de Estado del anterior gobierno del PP hubiese cometido los delitos ya juzgados y condenados del socialista Vera. Me pregunto cómo reaccionarían la izquierda y el nacionalismo si Aznar y otros ex altos cargos del partido pidieran el indulto para ese delincuente convicto. Las respuestas a estas preguntas, respuestas que todos imaginamos, son las pruebas concluyentes en las que se basa el Secretario de Organización del PSOE, Pepiño Blanco, para afirmar que el coste político será igual a la moralidad de su partido: Cero.
Artículo revisado, insertado inicialmente el 1 de noviembre de 2004 en Batiburrillo de Red Liberal

PD: En la imagen, frente a la prisión, tres antiguos altos cargos del Gobierno de España: el expresidente Felipe González, el exministro de Interior, José Barrionuevo y el exsecretario de Estado, Rafael Vera. No es que pasara desapercibida la entrada en prisión de los cargos de Interior, pero no recuerdo que hubiera ningún revuelo. Claro que los presidiarios eran socialistas, normal. Ahora, con motivo de la visita de Rodrigo Rato al ministro de Interior, los socialistas llevan varios días como panteras pidiendo la dimisión o su cese. Incluso le han presentado una demanda por prevaricación y otros dos delitos más. ¿Cual es la diferencia? Sencillo, el ministro Fernández Díaz no es socialista.

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