martes, 1 de septiembre de 2015

Este es el rostro del odio (371)

La interpretación inicial de esta imagen, entre las muchas que es posible entresacar, es que el presidente Obama se ha comportado como un verdadero pardillo con toda esa patulea de déspotas e impresentables (disfrazados o no de Chaves) que ahora mandan en buena parte de América. 

¿A qué huelen las nubes? Ni puñetera idea en situación de normalidad, es decir, de nubes y claros o con predominio de las primeras y una brisa más o menos refrescante, que es la que en realidad transporta los olores. Cuando sí parece que huelan a algo, pero no precisamente las nubes sino la atmósfera en general, es en el momento en que las tormentas se disponen a soltar sus rayos, poco antes de que descarguen esos aguaceros tan copiosos que casi siempre acaban inundándolo todo. Justo en ese momento se huele a ozono, que es una variedad alotrópica del oxigeno de la atmósfera y que ha sido influido por las descargas eléctricas.

¿A cuento de qué viene lo anterior? Muy sencillo, como ejemplo de que es posible razonar casi cualquier circunstancia que nos afecte, por más trivial que a simple vista parezca. Y digo casi, porque no todo tiene su explicación. Por ejemplo: ¿Cuál es el rostro del odio? ¿Sería posible mostrar la imagen de una persona y advertir a través de su rostro si en ella predomina o no el odio?

Depende, hay muchos rostros cuyas expresiones nos dicen a las claras que detrás de ellos se siente odio. Si, pero... ¿hay un rostro que destaque entre los demás y que podría llegar a convertirse en la imagen pública del odio?  No tengo ninguna duda, hay un rostro que aparenta odio incluso cuando sonríe, de ahí que considere que es el rostro paradigmático del odio y acerca del cual solamente cabe desear resguardarse de sus decisiones, puesto que lo más probable es que contengan la arbitrariedad que el odio provoca.


Ahora lo muestro, el rostro del odio es este:



Pablo Iglesias, alias el Coletas, comunista radical cuyos referentes ideológicos a los que siempre alaba son el difunto Chavez, que en el infierno esté, y los hermanos Castro, esa pareja de tiránicos cubanos a los que no les queda demasiado tiempo para acompañar a Chaves. De modo que con semejantes antecedentes, más otros muchos relacionados con la banda de asesinos etarras y con el régimen despótico de Irán, es imposible que este fulano no sienta odio por la especie humana. De todos modos, en caso de dudas no hay más que mirarle a la cara. 

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