sábado, 16 de febrero de 2013

La irrenunciable crueldad del islamismo


Cuándo el socialismo dejará de encamarse obscenamente con el islamismo y tratar de vendernos esa simbiosis repugnante como una “Alianza de Civilizaciones”. 
Si hay una ideología que supera en maldad a la izquierda totalitaria, es decir, a la izquierda, porque la que no es totalitaria pertenece ya a otro modelo filosófico o político, sin duda alguna es el islamismo. Habría que especificar la época y el país para hacer una comparación acorde entre ambas “cárceles del pueblo”, ya que a temporadas el socialismo real ha sido mucho más destructivo, pero a grandes rasgos puede afirmarse que la maldad del islam es infinitamente superior en duración temporal y en grado de desprecio al ser humano. Es cierto que el socialismo conocido, tanto en el siglo XX como lo que llevamos del XXI se mostró inmisericorde en graso sumo, pero no olvidemos que el islam se ha mantenido tiránico —y a menudo opresivamente criminal— desde finales del siglo VII hasta nuestros días.

Así, pues, se disfrace el socialismo de comunismo, populismo, indigenismo o social-ecologismo, no deja de ser la segunda doctrina —sin dios alguno, salvo el líder de turno— en el ranking de la depravación del hombre por el hombre. Queda claro, pues, que el socialismo, pese a sus reiterados intentos, aún no ha sido capaz de desbancar al submundo musulmán, esa sedicente religión que usa como justificación para sus atropellos y fobias a un Dios que encima lo proclama clemente y misericordioso y en cuyo nombre actúa de modo inclemente e inexorable, con furor y fanatismo crecientes.

Los musulmanes difunden hoy la exaltación, como igualmente hace el socialismo, a través de las cadenas televisivas y otros medios destinados al embrutecimiento popular. Eso sí, con intolerancia extrema en el caso de los muslimes, tan aficionados a fijar enemigos, Israel, USA y en general todo Occidente, a los que culpar de sus propias lacras. Ambas ideologías, no obstante, comparten incontables artimañas para la manipulación del ser humano, la principal de ellas es proclamar que les guía el deseo de hacer el bien en la sociedad, pero en realidad se enquistan en ella con el objetivo de lograr una metástasis que acabe con cualquier atisbo de libertad.

La noticia es de hace tiempo, diversas páginas en Internet la destacaron en su momento, si bien casi a diario es posible leer sucesos muy similares. Me refiero al caso de esa maestra británica, destinada en el Sudán, que cometió el grave crimen de consentirle a uno de sus alumnos usar el nombre de Mahoma para llamar así a un osito de peluche. 40 latigazos podía haber sido la sentencia tras ser delatada de semejante "blasfemia" sobre el profeta (¿?), pero también podía habérsele condenado a varios años de cárcel, a una fuerte sanción económica o a todo ello junto. Ahora ya se sabe que la maestra deberá pasar una quincena en la cárcel, a saber en qué condiciones, y luego se la expulsará del país.

No contentos con el veredicto, miles de musulmanes se movilizaron a la salida de la oración del viernes en las mezquitas, que es el día festivo para los islámicos, y se manifestaron por las calles de Jartum, frente a la sede del palacio presidencial. Esas masas, fanatizadas por los ulemas, no han cesado de pedirles a sus gobernantes que le apliquen la sharia (ley islámica) a la profesora británica y la condenen a muerte. Y lo hacen así, enardecidamente, en nombre de una supuesta religión piadosa que lleva siglos y siglos asesinando a sus semejantes o esclavizándolos. En el propio Sudán es posible encontrar numerosas huellas de la horrorosa limpieza étnico-religiosa que se practicó en la región de Darfur, un conflicto que se inició en el año 2003, con el gobierno sudanés a favor de la facción musulmana, y que supuso el genocidio de más de 400.000 personas y finalmente la partición en dos del Sudán.

Me pregunto cuántos siglos deberán transcurrir aún para que 1.200 millones de musulmanes logren sacar el pie del lodo. Me pregunto, asimismo, cuándo el socialismo dejará de encamarse obscenamente con el islamismo y tratar de vendernos esa simbiosis repugnante como una “Alianza de Civilizaciones”. 

PD: Artículo revisado, publicado inicialmente el 30-11-2007

3 comentarios:

  1. Insisto por diezmillonésima vez, el Islam DEBE SER ERRADICADO DE LA FAZ DE LA TIERRA por lo civil o por lo criminal.

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  2. Anónimo20:44

    Curiosamente o no, el socialismo y el Islam son muy amigos. Porque en realida son bastante afines, se trata en ambos casos de dominar a las masas para que unos cuantos, la nomenklatura, viva en la opulencia.

    En el caso del socialismo la gente tiene los ojos abiertos, excepto unos cuantos nostálgicos que seguramente piensan que cuando manden los suyos ellos viviran muy bien. En el caso de los musulmanes las cosa es más chusca, todo lo atribuyen a la volutad de Alá. En este caso esperan que sus méritos sean reconocidos y dispongan de las 72 huríes.

    Pero podemos rizar el rizo un poco más y ver que detrás de esas nomenklaturas, política en un caso y religiosa en el otro, hay unos cuantos en la sombra, que son los que viven realmente bien y a salvo de revoluciones.

    Creo que lo mismo que el socialismo cayó y hoy es algo residual, a los musulmanes se les abrirán los ojos y el Islam decaerá por sí mismo. En realidad se mantiene por el terror. La gente tiene miedo de declararse ateos o cambiar de religión y tiene miedo a que lo consideren un mal musulmán.

    Pacococo

    Supongo que yo soy una de esas siluetas que hay junto a las fotos de los amigos.

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  3. Amigos, muchas gracias por vuestros comentarios.

    Sobre la pregunta de Pacococo sobre las siluetas, para asegurarte si te corresponde alguna para el puntero del ratón sobre ellas, así se ven los nombres.

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