El que dicen que
es el gobierno de España, una circunstancia que algunos dudamos muy mucho, no ha
hecho más que comenzar y ya ha creado un gasto adicional de más de cien
millones de euros en altos cargos y asesores, alguno de los cuales posee una lacra tan grande en la moralidad que roza las cinco estrellas en la nota del asco. Y
lo malo no es eso, sino que ese mismo gobierno ha puesto en los sillones a unos
cuantos pelafustanes que no saben hacer la “o” con el culo de un vaso o que, he
ahí lo más llamativo, poseen un historial de obscenidad de lo más clamoroso. Pondré
solo un par de ejemplos, porque de lo contrario debería escribir un tratado de 800
páginas:
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domingo, 19 de enero de 2020
sábado, 18 de enero de 2020
En el gobierno Fraudez creen que la legalidad es lo que ellos deciden
Se llame Pin
Parental (definición que no me gusta nada) o se llame como se quiera, lo que no puede ser es que el gobierno de
Fraudez se invente, en contra de la Constitución Española (Artículo 27), que
los padres no puedan decidir el tipo de educación que reciben sus hijos. Sobre
todo cuando se trate de asignaturas no troncales, es decir, en aquellas
actividades extracurriculares que decida un determinado régimen político y
vayan encaminadas a adoctrinar a los alumnos (en este caso al “progresista”
modo), que es lo que se conoce como ingeniería social y a la que tan
aficionados son los totalitarios de izquierda y los separatistas. Dios nos libre de ellos lo antes posible.
Así, pues, la
amenaza de un recurso contra la decisión del gobierno de Murcia, no es más que
el fruto de la contrariedad ante el hecho de que haya una Comunidad autónoma (de
momento) que trate de escaparse de sus asquerosas garras. Lo de asquerosas garras,
en este caso sonidos, va dirigido a esa ministra Celaaaaa, que literalmente
aseguró lo que se refleja en la imagen de cabecera. Toma nota, mendruga, del
artículo 27, 3 y 27, 7 de nuestra Constitución. Ahora, si tenéis narices, podéis
probar a cambiarla y a ver que decidimos los votantes.
Artículo 27. 3
de la Constitución Española. “Los poderes públicos garantizan el derecho que
asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral
que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.
Artículo 27. 7 de
la Constitución Española. “Los profesores, los padres y, en su caso, los
alumnos intervendrán en el control y gestión de todos los centros sostenidos
por la Administración con fondos públicos, en los términos que la ley
establezca”.
Jurisprudencia.
STC 5/81, ff. 8 y 9, y VP: derecho de los padres a elegir la formación moral y
religiosa de sus hijos.
jueves, 24 de octubre de 2019
La podredumbre catanazi
¿Hay algo en
Cataluña que no hayan podrido los catanazis? Es posible, pero yo lo desconozco.
El último pudridero tiene un nombre: Universidad catalana, o más bien,
universidades, ya que la mayoría de ellas han decidido claudicar frente a los exaltados
piquetes que de madrugada, con nocturnidad y alevosía, apilan el mobiliario en las puertas para
evitar la entrada de los alumnos que quieren estudiar. Y al frente de esa
opresión, unos rectores de ideología más propensa a la política partidista que a la
docencia, se cubren a la menor contrariedad (en la Universidad Central tan
solo fueron cuatro los piqueteros) para decidir que hay razones que aconsejan
el cierre de las aulas, “así se evita la violencia”, dice alguno de ellos.
viernes, 20 de noviembre de 2015
Yo sólo quiero saber de mi abuelo… (495)
Es conocido que
la degradación moral se originó en el felipato, al efecto recordemos la frase
del socialista Tierno Galván: "Madrileños, al loro, y el que no esté
'colocao' que se coloque". Pero esa degradación no fue corregida en la
medida necesaria —guste o no leerlo— durante la etapa de Aznar, un personaje eficaz
en aspectos como la lucha antiterrorista pero que prefirió dedicar la mayor
parte de su esfuerzo a la economía, donde realmente lo hizo bien, aunque desistió
de la verdadera reforma política, consistente en imbuir en la sociedad,
mediante la educación y las leyes adecuadas, una mayor integridad moral y ética,
el apego definitivo a una Justicia independiente —que Aznar no quiso liberar de
los partidos políticos—, así como el respeto absoluto a la vida y a nuestros mayores.
En frase del británico Charles Kingsley: “La única forma de regenerar el mundo
es que cada uno cumpla con el deber que le corresponda”.
La degradación
moral a la que nos está llevando el gobierno de ZP, ¡y en tan sólo cuatro años
y medio!, ha hecho que hasta los viejos chascarrillos se queden anticuados. De
modo que voy a ofrecerles un ejemplo de los años 90 y al final su versión
actualizada. En la primera parte de la década citada, cuando, tras una larga
etapa de gobierno del PSOE, el número de desempleados llegó a rozar los cuatro
millones, era frecuente que alguien explicase de este modo su situación y su propósito:
“Sí,
estoy en paro desde hace tiempo, vivo a costa de mi padre hasta que pueda
hacerlo a costa de mi hijo”.
lunes, 5 de octubre de 2015
La educación (falta de) (431)
Si desde el
punto de vista de un ciudadano liberal-conservador, como es mi caso, pudiera
hacerse un catálogo de los principales problemas que afectan a España, pocas
dudas albergaría para incluir a la deficiente educación pública en el número
uno, puesto que de ahí se derivan no pocos inconvenientes con los que antes o después deberemos enfrentarnos. Y dentro de la educación, al desprecio deliberado —cuando no directamente
tergiversación— de materias tan primordiales como el conocimiento de la
Historia (a poder ser universal y comparada), la filosofía occidental frente a
las tradiciones metafísicas asiáticas y el estudio de las grandes religiones.
Sólo es posible
justificar una realidad tan lamentable si se considera que la ignorancia
profunda de las materias referidas es algo provechoso para el régimen pseudo
democrático que padecemos, caracterizado por una partitocracia (ahora se dice casta) tan incapaz de
aprender de sus propios errores como ausente de cualquier proyecto a medio y
largo plazo respecto al territorio que gobiernan los distintos partidos o
aspiran a gobernar. Sí, me refiero a ese concepto emocional que algunos insistimos
torpemente en llamar España, pero que otros, con un criterio más “modernito” y
“comprensivo” reservan para que simbolice al odioso franquismo y pueda ser
destinado al improperio: “Puta España”. Naturalmente, en ese régimen de poder
excesivo de los partidos políticos cabe incluir tanto al PSOE como al PP, por
no hablar de unas formaciones nacionalistas que han cometido verdaderos
genocidios culturales en sus territorios.
lunes, 17 de agosto de 2015
La educación
![]() |
| El adoctrinamiento nacionalista ha sido tan perfecto que incluso ha logrado que los adoctrinados no admitan que haya sucedido |
La educación es al hombre lo que el molde al barro: le da la forma. La frase corresponde a
Jaime Balmes, notable filósofo catalán del XIX y defensor de la reconstrucción
social de la nación española sobre la base de sus antiguas tradiciones, que no
es más que el método por el cual Eurípides afirmaba: Una buena costumbre
es más fuerte que una ley. Y Montesquieu insistió al respecto: Antes
que sus leyes, defiende un pueblo sus costumbres. Balmes, quizá no del
todo consciente puesto que en su época los nacionalismos aún no habían tomado
cuerpo, advertía sobre el peligro de ciertas prácticas en la enseñanza. Hasta
tal punto fue avanzada la filosofía del clérigo de Vic, que su pensamiento no
pudo ser más descriptivo de cuanto ha sucedido y sucede en algunas regiones de
nuestra patria.
En el último cuarto de siglo —de hecho, son ya 37 años—, con la
excusa de recuperar unos idiomas regionales que la dictadura franquista sin
duda maltrató —si bien lo hizo en mucha menor medida que lo que afirman hoy los
nacional-separatistas—, y con la anuencia de unas Cortes cargadas de buena fe
que dejó la enseñanza en manos de las autonomías, ciertos gobiernos autonómicos
se han dedicado a moldear a la población de Cataluña, País Vasco y Galicia, y
en menor medida a la de Baleares y Comunidad Valenciana. A esa población, para
desgracia de todos los que amamos a una España plena, se le ha imbuido de un
espíritu patriótico particular, cargado de rivalidad y odio, bastante aldeano y
opuesto a cuanto signifiquen otros horizontes más amplios e históricamente
compartidos.
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