jueves, 8 de noviembre de 2012

El brillo de España



A pesar del diagnostico que describo a continuación, España sigue brillando en numerosos campos, como el estupendo vídeo acredita. 

Nuestra gran nación anda manga por hombro. Vamos, para que lo entienda todo el mundo: España se encuentra muy mal gobernada, dispone de una administración elefantiásica que no deja de comernos por los pies a cambio de insultarnos (especialmente en las comunidades autónomas) y poco le falta para entrar no ya en el rescate de Europa, que depende del humor con que se levante el jefe pepero, sino en la típica desidia generalizada de la población que precede a los grandes cataclismos políticos y/o territoriales, como fue, por ejemplo, la gigantesca crisis del 98, origen de los nacionalismos periféricos, del odio que hemos venido sintiendo los españoles por nosotros mismos, que nunca ha dejado de generar autocompasión en lugar de coraje, y de la pérdida definitiva de esa mitad hispana que en el Cádiz de 1812 se definió como "La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios".

Incluyo en el mal gobierno desde el jefe del Estado hasta el último concejal, excepto a la señora Botella, claro, que no hay nada como regir sin complejos al Madrid en crisis desde un balneario de lujo en Portugal. Otro síntoma alarmante es que España anda medio descuartizada por los separatistas catalanes, a los que las encuestas les auguran un resultado entusiasta mientras sus émulos vascos se han situado rodilla en tierra para cuando desde Barcelona se dé la voz de "hara toca". La respuesta del Gobierno a lo que se adivina como una rebelión de dos territorios esenciales no parece que haya pasado aún de un simple "nene malo". ¡Asombroso!

Del paro es difícil hablar sin que a uno le acometa una de esas llanteras de horas 24. Muy relacionado con lo anterior, los pensionistas aún desconocen si cobrarán algo más el año próximo (o algo menos si lo pide Europa), que las dudas de Rajoy mantiene en vilo a los pobres jubilados (nunca mejor dicho lo de pobres). O bien se incorporarán al grupo de víctimas de la crisis y deberán asumir a puritito pelo el alza del coste de la vida, cifrada en casi un 4% y en espera de que a primero de año se suban todas las tarifas, lo que supone un nuevo batacazo precisamente para las miles de familias que hoy en día dependen de la menguante pensión del abuelo porque en casa no entra nada más. Menos mal que nuestro Ejército es el garante de la unidad de España, ¿no?

Lo que pasa es que al Ejército también lo están desmantelando a cachitos precisamente cuando puede hacernos más falta. Esquerra Republicana pedía hace poco una reducción del 40% (no entiendo cómo son tan modestos pudiendo pedir el 100%) y en un acto de valor temerario el ministro reducirá "tan solo" el 8,84%. Eso sí, las Fuerzas Armadas están llamadas a la clandestinidad casi absoluta fuera de la labor meritoria de apagar incendios, ni vuelos de adiestramiento sobre poblaciones pirenaicas, que los nazis se sienten alarmados aunque haga más de 20 años que esos ejercicios se realizan, ni vigilancia de la normativa náutica y la pesca ilegal en la costa catalana, que menudo sofoco se llevan algunos si se les pide por radio que icen la bandera de España.

Incluso nuestra última fragata, la espléndida F-105 "Cristobal Colón", fue entregada a la Armada a finales de octubre de este mismo año sin que a tan notable acto fuese invitada la prensa o una autoridad civil destacada. O sea, sencillamente se escondió su entrega. Apareció por El Ferrol un militar del que no se sabe bien si era almirante o guardiamarina y se limitó a decir: "Dónde están las llaves que me la quedo". "Ale, ya podemos irnos, no sea que nos vean". Ni que decir tiene que se le había ofrecido a Barcelona que apadrinase la entrega de la bandera de combate a la F-105 (entiendo que en un acto posterior) y a su alcalde, el separatista Trias, casi le da un soponcio antes de rechazar semejante insolencia provocativa de España. Y así andamos.

Bien, pues España, a pesar de todos los pesares, sigue siendo una nación maravillosa de la que no dudo, como apunta el poeta, que "su esplendor seguirá brillando hasta que deje de latir el último corazón que la ame".

Vea a continuación, si le apetece, un vídeo donde puede contemplarse la botadura hace dos años de la fragata F-105, toda una joya de nuestra Armada:



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