sábado, 1 de septiembre de 2012

Es hora de que el pueblo soberano decida sobre las Autonomías



Ya va siendo hora de consultar a los ciudadanos, al pueblo soberano, sobre la necesidad y conveniencia de que haya o no Autonomías territoriales en España. ¡Veamos por qué!

En el año 1977, en el entonces centralista Estado español había 800.000 empleados públicos y menos de 90.000 políticos. Actualmente, en el Estado de las Autonomías hay 3.104.000 [i] empleados públicos y unos 350.000-400.000 [ii] políticos. La existencia de las Comunidades Autónomas ha hecho necesario multiplicar por cuatro, aproximadamente, el número de políticos y de empleados públicos; quienes, obviamente, viven de los impuestos de todos los ciudadanos. En 2011 las Autonomías han costado 86.333 millones de euros en personal y gastos corrientes. Pero las costosas CCAA son también ineficientes, ya que la Sanidad y la Educación, como otros servicios públicos, son más caros administrados por 17 burocracias sanitarias y 17 burocracias educativas que por una sola administración general del Estado.

El altísimo coste del Estado autonómico es el problema central de la actual crisis española, porque hace imposible conseguir un crecimiento económico suficiente para crear puestos de trabajo.

Nuestro modelo autonómico es ruinoso para el ciudadano; pero, en cambio, es muy provechoso para los partidos políticos predominantes en una comunidad autónoma, nacionalistas o no, para la burocracia creada por la autonomía y, sobre todo, para unas oligarquías caciquiles que, organizadas en grupos de presión, manejan en su territorio los presupuestos públicos a su antojo directamente o por medio de políticos afines instalados en puestos clave. Desde luego, las Autonomías son una fuente de poder y de puestos de trabajo para la casta autonómica y para los militantes de los partidos. Las CC.AA. mantienen legiones de políticos que, en vez de servir al bienestar de la ciudadanía, se dedican a expoliar a los contribuyentes en su propio beneficio.
Las CCAA, que tienen unas competencias que duplican ampliamente las correspondientes a los Estados federales, se han convertido en administraciones cuasiestatales donde los caciques territoriales han colocado a sus familiares y correligionarios, y enchufado a sus amigos. Se estima que existen dos millones de empleados públicos nombrados a dedo en las CCAA y en los miles de empresas públicas y entes autonómicos creados; lo que contribuye decisivamente al cuantioso volumen de paro existente en España, porque un puesto de empleo público destruye 2,8 puestos en el sector privado.

Además, la existencia de las Autonomías ha producido duplicidades y redundancias en la prestación de servicios públicos, lo que supone un despilfarro anual superior a 40.000 millones de euros.

Desde luego, las CCAA son gigantescas máquinas de gastar el dinero de los contribuyentes; pero en su orgía derrochona gastan también lo que no tienen, endeudándonos a todos -padres, hijos y nietos- para financiar sus déficits presupuestarios. Según el Banco de España las CCAA tenían a finales de 2011 una deuda de 140.083 millones de euros; pero la realidad es muy superior a esa cifra si se tienen en cuenta también los pasivos en circulación del entramado de sus empresas públicas y sus entes autonómicos, pues el BdE dice que en 2011 ha llegado a ser en total de 191.597 millones de euros.

El Estado de las Autonomías, el maligno cáncer que arruina a España, está en una profunda crisis, dado que el modelo autonómico no es viable por sus altísimos costes y sus exigencias financieras, a pesar de su escasa eficiencia en la prestación de servicios al ciudadano. El mito de las ventajas de las Autonomías para los ciudadanos se ha venido abajo.

Por supuesto, el Estado autonómico es política y financieramente insostenible, sobre todo cuando existe una crisis económica generalizada. Por el costosísimo y superendeudado Estado de las Autonomías nos estamos convirtiendo en el Estado de los recortes económicos y sociales, destruyendo el Estado del Bienestar y acercándonos cada vez más a la insolvencia tanto estatal como de las CC.AA. ¡En España no hay recursos suficientes para mantener las costosas CCAA! La enfermedad que aqueja al Estado de las Autonomías es terminal, porque su bancarrota parece inevitable. Pero ¿quién podrá rescatar a las CCAA?, porque el Estado español se ha convertido ya en residual y está arruinado. ¡Nadie! ¡El suicidio de las CC.AA. se está consumando!

Europa y los mercados financieros nos obligarán a elegir entre el mantenimiento de nuestras ruinosas Autonomías o nuestra pertenencia a la desarrollada Europa del euro. La desaparición del Estado autonómico llegará a ser inevitable, por una mera cuestión de supervivencia. Esa será la consecuencia de que los políticos, con el enorme endeudamiento suicida de sus CCAA, se hayan comido vorazmente su “gallina de los huevos de oro”: las Autonomías territoriales. Entonces, gracias a los compromisos con la Europa del euro, terminarán por desaparecer. ¡Estamos ya en el principio del fin de las Autonomías, en su ocaso!

Desde el punto de vista económico-social las Autonomías han sido un fracaso. También lo han sido políticamente porque su establecimiento se hizo para neutralizar los nacionalismos vasco y catalán; sin embargo, actualmente esos nacionalismos se han radicalizado y se han convertido en independentistas pues el Gobierno autónomico de sus territorios les facilita los recursos suficientes para gastos identitarios y para fomentar un independentismo mayor del que nunca existió anteriormente.

Menos mal que existen salidas del laberinto autonómico. Todavía estamos a tiempo de salir voluntariamente de ese laberinto, antes de que Europa tenga que rescatarnos traumáticamente. La supresión de las CCAA evitará un despilfarro anual de más de 120.000 millones de euros, lo que equivale al 12 % del Producto Interior Bruto.

Pero lo malo es que la casta política (grandes partidos y nacionalistas) se oponen encarnizadamente a desmontar esa mastodóntica estructura política y económica que han establecido en su propio beneficio, aunque sea perjudicial para el 90 % de los españoles. La Partitocracía se niega a reformar sustancialmente las Autonomías, a devolver muchas competencias al Estado y, mucho más todavía, a eliminar las CCAA, porque son su coto de caza, pesca y caciqueo.

Entonces, como la soberanía popular reside en los ciudadanos –aunque quiera monopolizarla la casta política- el pueblo va a tener que pronunciarse ya para decidir lo que se hace con las Autonomías, eligiendo una de estas tres posibilidades: 1) mantenerlas tal como están; 2) reformarlas profundamente devolviendo la mayor parte de sus competencias al Estado y limitando su techo de gasto, su autonomía financiera y su déficit presupuestario en los mismos términos que el Estado español se comprometa con la Europa del euro; y 3) eliminar completamente las Autonomías para que España pueda salir de la crisis y para que todos los españoles seamos iguales ante la Ley y tengamos un mismo nivel de prestación de servicios sociales.

Por lo tanto, es preciso hacer ahora una consulta a los ciudadanos españoles para que elijan una de esas tres opciones. Posteriormente, para revalidar la opción elegida por el pueblo sería necesario que el Gobierno español y los grandes partidos políticos asumiesen el resultado de la consulta o que, alternativamente, hiciesen aprobar por el Congreso de los Diputados la convocatoria de un Referéndum popular en los términos previstos en la Constitución. Si el resultado del Referéndum fuese la eliminación de las Autonomías sería entonces necesaria la disolución de las Cortes y la modificación de la propia Constitución para eliminar el vigente derecho territorial a la autonomía política.

Por supuesto, si los grandes partidos políticos no quisieran instrumentar y llevar a cabo la opción elegida por el pueblo sobre las Autonomías, entonces podría haber una grave confrontación de la ciudadanía contra la dictadura de la Partitocracia, que se concretaría en las acciones pertinentes.

En la consulta popular que te proponemos ahora es necesario que participemos la mayoría de los ciudadanos para presionar suficientemente a los partidos políticos. ¡¡¡UNE TU VOZ A LA DE LOS MILES DE ESPAÑOLES QUE ESTAMOS DISPUESTOS A EMBRIDAR, REFORMAR O ELIMINAR LAS RUINOSAS AUTONOMÍAS!!!.

 JOAQUÍN  JAVALOYS Economista del Estado, destacado escritor, autor de "El Ocaso de las Autonomías", su última obra. Asesor y colaborador de la Plataforma Ciudadana "Recortes para Todos".

[i]  Fuente: Instituto Nacional de Estadística. Encuesta de Población Activa. Primer trimestre de 2012.
[ii] No existen datos oficiales. Las estimaciones existentes difieren mucho entre ellas, en función del concepto de político que tienen en cuenta. Si de político se acepta un concepto amplio, que incluye como tales también a los asesores y a los cargos de confianza designados directamente, entonces las estimaciones más fidedignas del número de políticos en España se hallan en el intervalo de 350.000 a 400.000. En un artículo firmado por Javier Fonseca se afirma que el número de políticos es de 445.568, ya que en él incluye además a los liberados sindicales y patronales.     

7 comentarios:

  1. Juana de Arco15:54

    Me gustaria participar y firmar, pero ¿cambiaria esto algo, a parte de reunir firmas y decir que se han recogido "miles de firmas" para decidir sobre autonomias?

    Las firmas ya hemos comprobado que son una perdida de tiempo. El meollo es que no se dan soluciones practicas a corto plazo, y millones de familias continuan sufriendo las mafias de banqueros de los que somos esclavos, y de politicos sin dignidad.

    ¿Cuanto tiempo tardaremos en ponernos en el pellejo de los millones de personas necesitadas y dejamos mirarnos nustros ombligos?, más que nada para que veamos mejor la urgencia de hacer algo más que recoger firmas.

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    1. Cada cual debe hacer lo que esté en su mano, luego no es posible echarse al monte trabuco en ristre ni salir a la calle a quemar contenedores. El primer punto dentro de lo posible es tratar de mentalizar a la sociedad para que reaccione, sobre todo en las urnas. Piense que los cambios políticos importantes no se deciden de la noche a la mañana, ni siquiera de una a otra legislatura, es preciso que transcurra casi una generación, período de tiempo cifrado en unos 15-20 años, de modo que es preciso poseer tanta paciencia como constancia.
      Un saludo y muchas gracias por su comentario.

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  2. Juana de Arco19:06

    No se puede hacer nada con el actual sistema politico y constitucional. Puede hacerse algo antes si desechamos a estos políticos que sufrimos, empezando por reformar la Constitución, que desde el principio, por injusta, fue antidemocrática aunque apta para el momento, no para mantenerla a tan largo plazo.

    Hay personas con capacidad moral y de formación como para coger el toro por los cuernos y crear una formación a la que importe más el bienestar de los españoles que el de sus bolsillos y el de sus colegas.

    De nada valen las urnas si no existe opción alguna que no sea PP, PSOE, PP, PSOE... Este sistema, y el cáncer de las autonomías, durará más de 15 o 20 años. Mientras tanto, millones de familias pasando hambre y necesidad, mientras nos mantienen de esclavos a los ciudadanos, porque trabajamos para mantener a politicos y banqueros, no somos dueños de administrar nuestros bienes, nos imponen como hacerlo, incluso como vivir.

    No, esto no dura ni 10 años sin que haya un buen lio...

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    1. No desespere, amiga mía. Ya sabe lo que dice el refrán popular: "Con el tiempo y una caña hasta las más verdes caen". El día menos pensado, hartos de tanta partitocracia farsante, puede surgir una formación política liderada por una persona honrada y con carisma que saque los escaños suficientes como para alterar a favor del pueblo este arbitrario estado de cosas. En cuanto al lío, Dios no lo quiera. Poco hay que ganar en los líos, no son más que la solución de los radicales y los impacientes. Ya me entiende.

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    2. Hace algun tiempo es cribí un articulo (está en el blog "La Quinta Columna") que se titula "Necesitamos un/a lider". Creo que, para nuestra desgracia, no hay entre los políticos actuales ninguno que reuna los casrismas de un lider politico, capaz de acometer todas esas reformas de que estamos hablando. Yo, por mi edad, no confio en vivir ese cambio tan necesario. Las revoluciones acortan esos 10 - 15 años, pero no creo que en España seamos capàces de hacer lo que hicieron los checoslovacos en 1989. Una Revolución de Terciopelo. Claro que tenian un lider como Havel.

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    3. A mí me pasa lo mismo, a mi edad ya no espero nada. Creo que ese líder debería de ser joven, rondando la cuarentena para que no sea en exceso impulsivo o atolondrado. Vamos como lo fue ZP. Pero si hubiera que decantarse por alguno de los políticos conocidos, tal vez para orientar el país hacia una segunda transición, yo apostaría por Esperanza Aguirre o Alejo Vidal-Quadras. Cualquiera de los dos me vale y ambos, con las super mayorías absolutas en sendas cámaras que posee el PP, estoy seguro que acabarían con este estado de cosas que la partitocracia ha venido creando.

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