En la imagen pueden verse banderas de muy diversos aspectos, ¿supondrá cada una de ellas una 'capillita' a la que contentar y subvencionar? |
Incluso en el caso de que el socialismo galo no fuese tan cutre como el español, circunstancia que de producirse supondría rizar el rizo, pocas dudas caben acerca del derrotero que tomará la Unión Europea si la canciller alemana transige con el proyecto de Hollande: Más burocracia (el nuevo presidente anuncia, de entrada, la creación de otros doscientos mil funcionarios), más endeudamiento público para satisfacer a ese mar de capillitas interesadas que le han apoyado, más presión hacia la Merkel para dejar en agua de borrajas el compromiso de los socios europeos a la hora de controlar el déficit y la deuda... Una presión, no nos engañemos, sobre la que Hollande tratará enseguida de reclutar seguidores en toda Europa. Y lo hará mediante la consabida propaganda, una actividad que la izquierda usa siempre con gran maestría y tesón.
Es decir, de nuevo la alegría de usar a manos llenas un dinero público que
se sabe no es de nadie (como diría una antigua ministra de la rama "intelectual"
del PSOE), a cambio de diferir el pago de la deuda a otra generación. Otra más.
Veamos cómo lo escenificaría un socialista francés: Pan para hoy, a poder ser
tostado y con una buena capa de paté, y hambre para nuestros nietos y sus descendientes.
¿Qué clase de político se muestra satisfecho con vivir a todo trapo, en lugar
de atenuar de un modo realista lo que se ha definido diabólicamente como "bienestar
social", y que paguen los del siglo XXII o XXIII? Pocas dudas tengo de que
esa satisfacción correría por cuenta de cualquier político socialista. Tan recalcitrantes
siempre en el "ande yo caliente...".
Lo que ocurre es que el socialderroche no siempre va a encontrar quien lo
financie. Que no se engañen. En Europa nadie tiene un duro, incluida Alemania,
donde sus bancos están en las últimas y donde el paro no dejaría de ser muy importante
si no contabilizaran como ocupados a esos "agraciados" de unos miniempleos
de dos o tres horas al día. Lo que significa que las abundantes subastas del
Tesoro francés en busca de pasta, que es lo que cabe esperar en los próximos
meses, además de encarecer a tope las de otros países europeos deberán ser
aceptadas por unos fondos de inversión de Dios sabe dónde, que siempre andan a
la caza de gangas y buscan rentabilidades cercanas al 7%, de momento y antes de
que los franceses incrementen el poner la mano.
Eso sin contar el posible empréstito envenenado de quien cada día se
encuentra más cerca de controlar la economía mundial: China, cuya masa laboral
trabaja sin límite alguno en relación con el espacio-tiempo. Dicho de otro modo,
en el enorme país asiático nada le impide al gobierno "invitar" a
300.000 personas, procedentes de zonas rurales, para ser trasladadas a 2.000
kilómetros de distancia, donde les esperan unas naves industriales recién construidas,
casi siempre por encargo de alguna multinacional con pocos escrúpulos, y donde
deberán trabajar de sol a sol sin levantar cabeza, además de alojarse en los
barracones anexos, verdaderos cuchitriles, que la fábrica ha dispuesto al
efecto. Se trata, claramente, de un nuevo esclavismo (socialismo real, del
bueno) que, mientras dure, no dejará de producir una gran capacidad exportadora
al gobierno chino, cuya acumulación de divisas no tiene límite puesto que les
llegan reintegradas en esos mismos contenedores de 20 toneladas donde han
enviado toda suerte de productos a cual más innecesario.
Y es así, con esa fuente de dinero tan poco honesta, como los Hollandes de
todos los partidos socialistas financiarán sus veleidades. Por eso creo, y ojalá
que me equivoque, que el socialismo francés en el poder da mucho que pensar y aún
más que temer. ¡Europeos, manos a las carteras!
Vamos a tener unas buenas dosis de francés y griego pero sin ningún placer de por medio...
ResponderEliminarIngenioso a tope. Je, je, je.
EliminarAl parecer el dicho "nadie escarmienta en cabeza ajena" es de aplicación universal.
ResponderEliminarTampoco está mal que los franceses tengan su ración de socialismo, aunque no sea más que para que no nos miren como nos han mirado estos años.
Y por otra parte, que la derecha aprenda a gobernar bien, que ya ven que la gente no tiene por que votarles necesariamente.
Pacococo
Me temo que los franceses habrán duplicado su deuda dentro de 5 años, cuando logren echar a Hollande.
EliminarA mi pena no me dan la verdad... :)))
ResponderEliminarMás bien lo que da es rabia de que la gente nunca aprenda de experiencias anteriores. Los franceses, con Mitterrand, acabaron como el rosario de la aurora.
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