jueves, 19 de noviembre de 2015

Quintacolumnistas marxistas en USA (493)

Falta Trotski para completar la nomenclatura de la infamia. Eso sí, la izquierda de hoy en día se siente muy orgullosa de todos ellos. Véase, sino, esos populismos radicales y totalitarios que recorren toda América, desde México a la Patagonia, y que aquí en España están representados por un tipejo que se autodenomina "Coleta Morada".

La quinta columna marxista en los países democráticos, especialmente en los de Europa occidental y Norteamérica, ha sido siempre de lo más activa. En España, su representación genuina podríamos atribuírsela a la Brigadas Internacionales, financiadas generosamente por la Komintern, es decir, directamente por Stalin, y cuyos componentes eran todos comunistas acreditados. Hubo gente de buena fe, sin duda alguna, pero también hubo mucho canalla suelto, con instinto asesino, que se incorporó a esas brigadas en el intento de saciar su sed de violencia o su radicalidad.

Luego vino la Guerra Fría, que duró hasta la caída del muro de Berlín, y entonces una serie de intelectuales marxistas se posicionaron en el interior de las democracias europeas a favor de la URSS, un imperio de instinto expansionista, de nulo espíritu democrático e inexistente respeto tanto por la vida humana como por la libertad del individuo. Pero los intelectuales marxistas del mundo occidental, a modo de una nueva quinta columna, persistieron en su propagandístico apoyo. ¿A qué obedeció esa actitud tan poco intelectual, tan sinsentido con lo que se sabía ya de la atroz dictadura soviética? ¿A qué obedece que hoy, con lo que se conoce de Cuba, Venezuela y otros paraísos socialistas, por ejemplo, sean tan defendidos esos regímenes tiránicos e incluso la isla-cárcel figure en los libros de Educación para la Ciudadanía como un modelo a imitar?


Si se tuviera que simplificar una respuesta, la mía sería esta: A una mezcla de esnobismo que siempre juega a la contra del poder establecido en el país donde uno reside, lo que supone una mera pose de rebelde. Y también obedece al deseo, ciertamente humano, de ganarse el sustento diario. Porque la condición de paniaguado usualmente va aparejada al intelectual marxista. No digamos nada si ese “intelectual”, incluso si no da la talla erudita necesaria, maneja un  medio periodístico —nunca mejor utilizado el término manejar—, en cuyo caso pondrá todo su “saber”, que a veces no es despreciable respecto al manoseo de las medias verdades, al servicio de su fuente alimenticia. Tal es el caso de El Plural, un medio dedicado en cuerpo y alma a ensalzar el poder zapaterino y dispuesto siempre a saltar al cuello de la yugular opositora, que en el momento de escribir estas líneas es el PP. Un medio que al sujeto que lo maneja, simplemente da asco oírle hablar y destilar tanto aborrecimiento.

Pues bien, retornando a la quinta columna marxista del inicio, quiero destacar hoy una noticia de Soitu, según la cual “Un grupo de 90 líderes académicos de todo Estados Unidos pidió hoy a Washington que divulgue los nombres de los grupos opositores que financia en Bolivia y que además condene la violencia de la oposición en ese país”. Naturalmente, esos mismos líderes académicos no son capaces de aludir a la centuplicada financiación que el petrocorrupto Chávez ha destinado a media docena de países de la zona, comenzando por Bolivia, ni a la violencia o coacción que los populistas —neologismo de estalinista— sudamericanos utilizan para mantenerse en el poder.

Mala cosa es que los quintacolumnistas marxistas comiencen de nuevo a ganarnos a los demócratas lo que podríamos denominar la “Guerra Inacabable”, la de la propaganda. Me pregunto quién les pagará esta vez a los paniaguados líderes académicos, ¿o lo de estos listos es un puro esnobismo al que, además, le han puesto el cartel de “Se vende”? Que es exactamente a lo que se dedicó Sopena hasta que logró que le financiasen su panfleto. Lean, lean el artículo sobre Enric:

Artículo revisado, insertado el 21 de septiembre de 2008 en Batiburrillo de Red Liberal

20040816 ¡Enric, Enric!
Quienes me hayan leído con alguna frecuencia no desconocen que hay un diario que para mí cumple todos los requisitos de la prensa basura y vomitiva. Sí, lo han adivinado, me refiero al Periódico de Catalunya, paradigma de rotativo que el pueblo catalán no se merece ni de lejos y que incomprensiblemente es leído con verdadera devoción, como si de una comunión mística se tratase, por los obnubilados discípulos de la Progresía catalana, que es esa religión dualista de nuestro tiempo cuyo credo se empeña en dividir el mundo en buenos y malos. Donde el papel de malos corresponde en exclusiva a los partidarios del PP, y deben ser condenados al infierno de las vejaciones, y los buenos son todos los demás, incluidos los aprendices de terroristas que vuelven a practicar la kale borroka, convertidos por el anodino número dos de Interior en muchachos que usan “una forma muy desagradable de divertirse”.

En estos días olímpicos, si se concedieran distinciones a las publicaciones fogosas, sectarias y recalcitrantes (todo un triatlón de indignidades), El Periódico de Catalunya contaría con indudables méritos para hacerse con la medalla de oro. Pero no con una medalla de oro de esas que cuanto más grandes son menos baño aurífero contienen y de las que se sabe que sus interiores, como mucho, son de estaño o cinc, sino con una medalla maciza, aleada de oro puro y platino, con un altorrelieve en su centro que indicase claramente la valía cum laude a la estulticia partidista. Más alto, más fuerte, más lejos, en ellos se convierte en más patente, más adicto, más efusivo... de la inmoralidad dañina que representa a veces la letra impresa con odio.

Hoy, en EP, aparece en primera página de su edición digital lo que ellos denominan “El artículo del día”, que con frecuencia suele ser o un dorarle la píldora al inquilino del Palau (Pascual Maragall en estos días) o un libelo infamatorio contra el PP o contra José María Aznar, a quien no cesan de intentar convertir en un asesino en serie o pretenden culpar de todos los males de este mundo. El libelo de hoy, como digo, lleva la firma de Enric Sopena y nos explica que: “Sería un dislate que la comisión de investigación del 11-M se cerrara en falso y eludiera toda censura al comportamiento del PP en aras de un futuro pacto contra el terrorismo islamista”.

De entrada debería aclararse que este muchachote Enric, a quien su apellido le hace bastante justicia puesto que da más pena que otra cosa (y supone algo así como llamarle so burro), no debió acudir todos los días al cursillo de formación para plumíferos sectarios y exaltados, y por lo tanto ignora, de acuerdo con las directrices de los cabecillas del PSOE, que no existe el terrorismo islamista, sino el “terrorismo internacional”. Escuchen ustedes a ZP o a su tamagochi Robot al-Kaba y comprobarán como Enric, por la jeta, se fumó la clase el día que explicaban lo del islam que aterroriza. ¡Enric, Enric, mira que no te va a valer de nada ser un chusquero de la demagogia partidista y haber dirigido durante tantos años TVE en Cataluña o COM Radio! ¡Enric, Enric, mira que tus llamadas a Radio Nacional, en busca del pesebre, quizá no sean atendidas pasado el verano, cuando se reanuden las tertulias que tan buenos diezmos reparten entre sus participantes!

Al margen de la anécdota chapucera que comenta Sopena, hay un fondo no menos chapucero e inicuo en su artículo que cataloga de dislate el hecho de que la Comisión se cierre sin censura al PP. ¡Así me gusta Enric, ese día no solo fuiste a clase sino que además estuviste bien atento a la lección! De modo que compruebo con agrado que asimilaste de coña una de las consignas de cabecera ordenadas por la Secta: “Hay que culpar sistemáticamente y machacar a la víctima para que el pueblo no adquiera conciencia de nuestras maniobras subterráneas”. Y tú, Enric, estás en esa línea de machacar y además lo haces muy bien, con mérito y tenacidad sobrada. Cualquier persona decente e informada sabe que el Gobierno popular no mintió el 11-M, como se ha demostrado en la Comisión. Pero tú, Enric, no sólo indicas todo lo contrario en ese manojo de falsedades que has escrito sino que demuestras tu valía al insistir en censurar el comportamiento del PP. ¡Bien por ti, Enric! ¡Qué narices, que no se vayan de rositas estos populares tan malvados! ¡Al cuello con ellos! ¿No, Enric?

Artículo revisado, insertado el 16 de agosto de 2004 en Batiburrillo de Red Liberal 

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