domingo, 22 de noviembre de 2015

Lo que faltaba, ¡ahora me entero de que somos racistas! (497)

El Reino Unido es una nación admirable por infinidad de razones y tal vez la primera de ellas sea el envidiable patriotismo de sus ciudadanos. Un patriotismo que, lamentablemente, en no pocas ocasiones conduce al desprecio de lo ajeno y es el punto en que se convierte en soberbia. Y la soberbia británica, no nos engañemos, a quien le afecte en alto grado acaba por convertirlo en idiota. Tristemente, hay demasiados soberbios de alto grado en las Islas Británicas que van por la vida acusando de racismo a los demás.

Tal y como yo lo veo, en la actualidad los británicos son gente de lo más civilizada y democrática, pero durante buena parte de su historia les ha caracterizado la soberbia y el racismo. No es preciso poner demasiados ejemplos de esa característica, bastaría citar cómo se comportaron en cada una de sus colonias: dando un horrendo trato de raza inferior a los lugareños. Por eso tiene narices que ahora, quizá porque Londres es ya Londostán, se les haya ocurrido acusarnos a los españoles de racistas. Así se desprende de una noticia difundida por la agencia EFE que reflejan varios medios, por ejemplo El Mundo mediante este titular: “Inglaterra se niega a jugar en el Bernabeu”. 

En España tenemos infinidad de defectos, el que más nos retrata en los últimos tiempos es nuestra condición de aborregados respecto a la clase política, que nos está comiendo la patria por los pies y aquí no pasa nada. Cuando un politicastro deja de decir que “el concepto de nación es discutido y discutible”, otro afirma que “la idea de España me la sopla” o un tercero habla del “coñazo” que supone asistir al desfile de las FFAA. Y me refiero solamente a los partidos que se definen de ámbito nacional, que esto sería interminable si tuviese que citar las ocurrencias de los nacionalistas. Es decir, niego que uno de los defectos de los españoles sea el racismo, salvo en el caso de unos cuantos sabinianos del PNV, por supuesto.


Bien, pues diríase que la osadía a la hora de hablar de lo que se desconoce es otra de las características británicas. Parece mentira que en España vivan de modo permanente casi medio millón de ciudadanos del Reino Unido, más otros tantos que pasan aquí largas temporadas y poseen segundas residencias que van alquilando bajo mano a sus compatriotas, eso sí, sin pagar un duro de impuestos. Todo ello determina un flujo continuado de ciudadanos de Su Graciosa hacia nuestro país, y unos cuantos son de raza negra, hindú o asiática, acerca de los cuales no conozco ningún caso que haya concluido en denuncia por racismo. Y eso que esa gente tiene la denuncia fácil, puesto que, a diferencia de nosotros, no cree que la Justicia sea un cachondeo. En mi pueblo, sin ir más lejos, de un censo de 36.000 habitantes, más de 3.000 son residentes británicos. Y tan tranquilos.


Y digo yo, no hubiese sido cuestión de que algún miembro de la Federación Inglesa de Fútbol, molestándose un poquito y antes de largar semejante estupidez a la prensa, se hubiese decidido a llamar a un conocido en España para formularle la pregunta de rigor: ¿Oye, a ti te parecen racistas los españoles? Comentaba el clásico: “Celebraría saber cuántos hombres se necesitan para hacer uno perfecto”. Si fuese un británico el llamado a definirse en tal sentido, habría ciertas posibilidades de que nos ofreciera esta respuesta: "Uno, yo mismo".  

Artículo revisado, insertado el 13 de octubre de 2008 en Batiburrillo de Red Liberal 

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