lunes, 5 de octubre de 2015

La educación (falta de) (431)

La educación (la buena educación) es la clave para que una sociedad avance a un ritmo acorde con su tiempo y se sitúe en un nivel adecuado a su riqueza e Historia, así, con mayúscula. Lo contrario a esa buena educación es lo que se ha venido practicando desde hace varias décadas en España: La estabulación de los niños y jovencitos para que no molesten en casa, sin exigirles un rendimiento mínimo y pasándolos de curso mediante el único "mérito" de la edad. Si esos alumnos aprenden es algo que no viene a cuento de nada ni interesa demasiado. Y luego muchos salen como salen, completamente preparados no para el trabajo o la profesión que les corresponda, sino para desempeñar el "brillante" rol de NiNi, especie cada día más abundante. 

Si desde el punto de vista de un ciudadano liberal-conservador, como es mi caso, pudiera hacerse un catálogo de los principales problemas que afectan a España, pocas dudas albergaría para incluir a la deficiente educación pública en el número uno, puesto que de ahí se derivan no pocos inconvenientes con los que antes o después deberemos enfrentarnos. Y dentro de la educación, al desprecio deliberado —cuando no directamente tergiversación— de materias tan primordiales como el conocimiento de la Historia (a poder ser universal y comparada), la filosofía occidental frente a las tradiciones metafísicas asiáticas y el estudio de las grandes religiones.

Sólo es posible justificar una realidad tan lamentable si se considera que la ignorancia profunda de las materias referidas es algo provechoso para el régimen pseudo democrático que padecemos, caracterizado por una partitocracia (ahora se dice casta) tan incapaz de aprender de sus propios errores como ausente de cualquier proyecto a medio y largo plazo respecto al territorio que gobiernan los distintos partidos o aspiran a gobernar. Sí, me refiero a ese concepto emocional que algunos insistimos torpemente en llamar España, pero que otros, con un criterio más “modernito” y “comprensivo” reservan para que simbolice al odioso franquismo y pueda ser destinado al improperio: “Puta España”. Naturalmente, en ese régimen de poder excesivo de los partidos políticos cabe incluir tanto al PSOE como al PP, por no hablar de unas formaciones nacionalistas que han cometido verdaderos genocidios culturales en sus territorios.


Y ya que hablo de educación (falta de) para referirme al problema que, a mi juicio, encabeza el ranking de los males que afectan a España, véase el ejemplo que ratifica mi impresión al respecto: La LOGSE fue cosa de los socialistas, sin duda convenía a sus alienantes propósitos la aculturación del rebaño. Las mentes poco formadas son más fáciles de manipular o influir y el socialismo es, ante todo, manipulación, propaganda y consignas a base de frase cortas que encajan como un guante es los cacúmenes nada dados a la meditación. Pero la izquierda no se quedó sola a la hora de practicar la inmoralidad educativa, el PP de Aznar (ese que ahora saca pecho) no le anduvo a la zaga y, en lugar de introducir en sus primeros meses de gobierno una amplia reforma destinada a erradicar el analfabetismo creado en los 14 años de la era González, esperó hasta el último minuto de su segunda legislatura —nada menos que con mayoría absoluta— para aprobar la LOCE (Ley Orgánica de Calidad en la Educación), enviada al BOE el 23 de diciembre de 2002 y que debía entrar en vigor en el curso 2003-2004, año, este último, en el que el socialismo recuperó el poder y la paralizó de inmediato. Y tan de inmediato como que ZP fue lo primero que hizo. 


La solución a tanta ceguera partidista debe ser la implantación del cheque escolar, método por el cual serían los padres los que decidieran a qué colegio irían sus hijos y cuál sería el tipo de enseñanza que recibieran. No hay lógica más aplastante que otorgarles a los progenitores la capacidad de elección, de este modo se crearía una verdadera competencia educativa, lo que a su vez acabaría por determinar la excelencia. Hoy por hoy, no veo a ningún partido importante con el suficiente coraje como para incluir una propuesta así en su programa electoral. Es natural que la izquierda rechace una solución semejante, porque correría el riesgo de educar realmente a los jóvenes y que luego se les desmandasen y alejasen de la Secta. Pero… ¿y la derecha? ¿Qué hace la derecha que no se pronuncia? ¿Acaso duda sobre si debe hacer algo así? Con Rajoy de por medio la duda hay que darla por cierta. ¿Creerá, quizá, que la ciudadanía secunda con optimismo el hecho de ver cómo se convierte a sus hijos en unos necios? Pues bien, señores de la derecha, tomad nota de esta cita que alude a la indecisión: “Es difícil decidir si la incertidumbre hace al hombre más desgraciado que despreciable”.

Artículo revisado, insertado el 16 de septiembre de 2006 en Batiburrillo de Red Liberal

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