jueves, 8 de octubre de 2015

Ciudadanos debe dar la cara respecto a los futuros pactos (437)

A poco más de dos meses vista se sabe cual será la política de alianzas post-electorales en prácticamente la totalidad de los partidos políticos. Con una excepción, Ciudadanos, que se encuentra agazapado, ocultando su preferencia con la intención de arañar votos de uno y otro lado hasta el último momento. ¡Mal asunto!

No hace mucho escribí un artículo en el que al final le pedía a Albert Rivera que comenzara a negociar con el PP para que llegaran a un acuerdo de coalición postelectoral y que gobernara la lista más votada. Y la otra lista, como es lógico, que se incorporara también al Gobierno. Esa negociación debía comenzar ya y así lo sugerí, porque si se quiere regenerar a fondo la política de España y esencialmente reforzar su unidad, son muchas las cosas que deben cambiarse y por lo tanto muchas las que deben ser negociadas con el tiempo más que suficiente para no improvisar.

Bien, pues hoy me encuentro con el artículo de uno de esos columnistas "intrépidos" a la par que todo terreno, Salvador Sostres, que no dudan en escribir tanto de lo que saben como de lo que imaginan, sin que en ningún caso se distinga lo uno de lo otro porque a cualquier tema le dan el mismo nivel de verosimilitud y a todo, igualmente, son capaces de sacarle punta en función del medio para el que escriban. Por ejemplo: Cuando Sostres escribía para el AVUI era más nacionalista que nadie y argumentaba que el castellano en Cataluña será siempre el idioma de las chachas. Ahora que lo hace para ABC, el día menos pensado leeremos en su columna, sorprendiendo al propio director del medio, que apuesta por un nuevo Alzamiento como en el 36. Con todo, Sostres es de los tipos amenos a la hora de ser leído y muy a menudo, cuando la provocación no es demasiado descarada, su artículo mueve a una cierta reflexión, que es de lo que se trata.


Sostres asegura que ya existe un gobierno pactado entre el PSOE y Ciudadanos, es decir, entre Pedro Sánchez y Albert Rivera, el primero como presidente del Gobierno y el segundo a cargo de la Vicepresidencia política. Y además ofrece el nombre y el cargo de varios posibles ministros. Añade el columnista —o lo da a entender entre líneas— que la causa de ese proyecto anticipado de gobierno es la nula simpatía que despierta Rajoy, a quien Rivera no le perdona —según interpreto yo— su política de "aquí me paro, aquí me mantengo y no hago nada de nada que me resulte incómodo", una política cultivada en el mismo estilo a lo largo de cuatro años, durante los cuales se han incumplido numerosas leyes en Cataluña y es la causa del desacato continuado del separatismo hasta llegar a esa lista conjunta del Junts pel Sí. Juraría, pues, que el citado comportamiento de Rajoy ha logrado que a Rivera, que desde luego no ha dejado de batir el cobre, se lo hayan llevado los demonios de la frustración.

O dicho de otro modo y fuera por completo de la opinión de Sostres: Estoy convencido de que Albert Rivera cree que Rajoy es el culpable al 100% tanto del pseudo referéndum del 9-N como de las elecciones oficiosamente plebiscitarias del 27-S, circunstancias ambas que Rajoy pudo haber impedido procesando e inhabilitando a Artur Mas en uno de sus aparatosos y engreídos desacatos a los tribunales, que para eso está la Fiscalía General del Estado. Si tal fuera el caso, o sea, el desengaño de Rivera con Rajoy, digamos entonces que el jefe de los Ciudadanos se encontraría en la misma posición que muchos miles de españoles, comenzando por el que esto escribe: La absoluta falta de confianza no ya hacia el PP, sino hacia el actual jefe pepero.

Incluso estoy por apostar que Rivera, o bien en persona o bien a través de algún mediador de confianza, sondeó en primer lugar a Rajoy para establecer una fuerte alianza PP-Ciudadanos después de las generales, dedicada en cuerpo y alma a la regeneración de España y a mantener el bienestar. Y creo que eso fue así, lo de escoger al PP en primer lugar, porque Pedro Sánchez ha demostrado ser un mal bicho, al que España se la suda o se limita a usarla en vano, cuyos hechos y alianzas con los separatistas, comunistas y antisistema demuestran que está dispuesto a todo con tal de alcanzar el poder. Hechos demostrados por más que niegue esas circunstancias en los medios. Y Rivera es un patriota español al que la actitud de Sánchez le ofende, como a tantos de nosotros. Claro que a Rivera, ante la imposibilidad de pactar con patriotas bien definidos, siempre le queda la opción de imponerle a Sánchez unas determinadas normas, como por ejemplo la de romper los pactos socialistas con los separatistas y similares. 

Naturalmente, lo más seguro es que Rajoy despreciara en su momento la invitación de Ciudadanos, de otro modo no se entiende que pueda ser cierto lo que apunta Sostres. El jefe del PP debió hacerlo así debido a su tendencia a la indolencia ante cualquier materia política (o de otro tipo, salvo la lectura del Marca) que se le ponga delante de las narices. Ningún ejemplo mejor de lo antedicho como cuando decidió no solicitar a Europa el rescate que todo el mundo le aconsejó que pidiera. ¿Omitió Rajoy la solicitud por haberse estudiado a fondo el asunto y llegar a la conclusión de que no hacía falta? En absoluto, la omitió por indolencia, que es la clásica duda gallega (con perdón por el topicazo) llevada al extremo de los aficionados ultras al dolce far niente. Vamos, de los vagos 'redomaos'.

Albert Rivera haría la mar de bien, antes de tomar la decisión final sobre con quien pacta, de fijarse en el origen de sus votantes. Ya que el voto que va a llegarle a Ciudadanos no dejará de ser prestado y como castigo a Mariano Rajoy, cuanto más si Albert Rivera se decanta con coaligarse con el socialismo apátrida de Sánchez. Los de Ciudadanos serán unos votos, estoy convencido, perfectamente de ida y vuelta en cuanto el PP tenga un nuevo presidente que no dé pena.

Ahora, visto todo lo anterior, cabría pedirle a Albert Rivera que antes de las elecciones adoptara una postura clara que guardase cierta fidelidad con el origen de sus votantes: Explicar con quién piensa pactar y con quién no, por supuesto en el caso de que los votos de su partido fuesen necesarios para formar gobierno. Rivera debería aclarar, además, si está dispuesto a pactar con el PP pero sin el "quieto" Rajoy, o bien tiene intención de hacerlo con el PSOE siempre que Sánchez se quite de en medio y lo sustituya Susana Díaz, que sí es patriota. En cualquier caso, si Rivera no deja claras sus intenciones, dando ejemplos de cómo se comportaría su partido ante cualquier posible escenario, entonces que no cuente ni con mi voto ni con más de uno que conozco que ya le votó en las autonómicas.


Porque si hasta ahora tenía mi voto bastante dudoso, con una cierta tendencia a votar a Ciudadanos, cuando he leído lo de Sostres me ha dado por meditar y comienzo a ver claro que no deja de ser una artimaña la indecisión de Albert Rivera, ahora agazapado para ocultar el posible pacto y que no se le vayan los votantes de uno u otro lado, según lo que declare. Tal hecho, además de parecerme una deslealtad ideológica hacia el votante, lo considero tan perjudicial como la actitud de Rajoy en su apatía frente a los problemas. En fin, que ahora mismo no tengo ni idea de a qué partido voy a votar, solamente sé que todos los populistas, comunistas y separatistas están de más. Son una banda de traidores e incompetentes y haré como si no existieran. ¡Nada sin España!

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